DIARREA DEL VIAJERO

La «diarrea del viajero» es un síndrome clínico asociado al consumo de agua o alimentos contaminados que ocurre durante o poco después de viajar. Se trata del problema sanitario más común con el que se encuentra el viajero y, dependiendo de la duración de la estancia, puede afectar a más del 80% de los viajeros a destinos de alto riesgo. La diarrea del viajero afecta más frecuentemente a personas que viajan desde áreas con altos estándares de higiene a otras en las que las condiciones higiénico-sanitarias son más precarias. La diarrea puede ir acompañada de náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre y puede ser causada por numerosos agentes infecciosos como bacterias, virus y parásitos, siendo las bacterias las responsables de la mayoría de los casos.

La seguridad de los alimentos, las bebidas y el agua de consumo depende principalmente de los estándares de higiene aplicados durante su cultivo, preparación y manipulación. En países o áreas con bajos niveles de higiene y saneamiento y con deficientes infraestructuras para el control de la seguridad de los alimentos, de las bebidas y del agua de consumo, existe un alto riesgo de contraer diarrea del viajero. Para minimizar cualquier riesgo de contraer infecciones por agua o alimentos en dichos países, los viajeros deberían tener precaución con todas las bebidas y alimentos, incluso con aquellos servidos en hoteles y restaurantes de alta calidad. Aunque los riesgos son mayores en los países pobres, en cualquier país puede haber lugares con mala higiene. Otra fuente potencial de infección son las aguas recreativas contaminadas.
Es especialmente importante que las personas de los grupos más vulnerables como bebés, niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas con alteraciones del sistema inmunitario, adopten estrictas precauciones para evitar los alimentos y bebidas contaminadas, así como las aguas recreativas inseguras.
Tratamiento

La mayoría de los episodios de diarrea son autolimitados con recuperación completa en unos pocos días.
Es importante evitar la deshidratación especialmente en niños. Tan pronto como comience la diarrea se debe aumentar la ingestión de líquidos seguros (agua embotellada, hervida o desinfectada). La lactancia materna no se debe interrumpir. Si la diarrea continúa de forma moderada o importante, se debería considerar la posibilidad de tomar una solución de sales de rehidratación oral (SRO), particularmente si se trata de niños o personas mayores.

Cantidad de solución SRO que debe tomarse

  • Niños menores de 2 años: ¼ -½ taza (50-100 ml) después de cada deposición líquida hasta aproximadamente medio litro al día.
  • Niños de 2-9 años: ½ -1 taza (100-200 ml) después de cada deposición líquida hasta aproximadamente 1 litro al día.
  • Pacientes de 10 años o más: tanto como se desee, hasta aproximadamente 2 litros al día.

Si no se dispone de SRO, se puede utilizar una solución alternativa que se prepara disolviendo 6 cucharaditas de azúcar y 1 cucharadita de sal (una cucharadita contiene un volumen de 5 ml) en 1 litro de agua de bebida segura, tomando las mismas cantidades que si se tratase de SRO.

Se pueden utilizar antibióticos como las Fluorquinolonas (Ciprofloxacino o Levofloxacino) como tratamiento empírico en la mayor parte del mundo, limitándose así la duración de la enfermedad a un día aproximadamente. Sin embargo, la creciente resistencia a las fluorquinolonas, especialmente entre las cepas de Campylobacter, puede reducir su eficacia en algunas partes del mundo, particularmente en Asia. En dichos casos, se puede tomar Azitromicina como tratamiento alternativo, siendo éste el tratamiento antibiótico de primera línea en niños y mujeres embarazadas. Cuando es necesario aliviar la diarrea en los viajeros, se pueden utilizar adicionalmente fármacos antidiarreicos como la loperamida, aunque éstos están contraindicados en niños menores de 3 años y no se recomienda su uso en menores de 12 años.

El uso profiláctico de antibióticos es un tema controvertido. Pueden ser utilizados en viajeros con una susceptibilidad aumentada para padecer infecciones (hipoclorhidria o patología del intestino delgado), así como en personas en misiones especiales. El uso profiláctico de fármacos antidiarreicos está siempre contraindicado.
Se debe buscar asistencia médica si la diarrea causa deshidratación grave o no responde a la terapia empírica en los 3 días siguientes y, en particular, cuando las deposiciones son muy frecuentes y muy líquidas o cuando hay sangre en las heces, vómitos de repetición o fiebre.

En caso de que existan síntomas que sugieran un diagnóstico distinto a la diarrea del viajero, se debe buscar asistencia médica de manera inmediata.

Tomado de: Viajes internacionales  y Salud 2012.

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